La leyenda de Piscis, el signo del mar

Piscis

El signo de Piscis (elemento agua) corresponde a la duodécima casa del zodiaco, es decir, simboliza la última puerta, la que conduce a un plano superior y místico. Su característica simbología -dos peces nadando en sentido contrario- lo ha dotado de un halo de espiritualidad que no es tan patente en el resto de signos. Son múltiples las historias mitológicas que hacen referente a éste, valorado en la antigüedad por su figuración: el mar, la “Gran Protectora y Madre Sagrada“. Incluso las civilizaciones caldeas y asirias no consumían pescado ya que los sacerdotes adoraban vehementemente a la fauna marina.

Como decíamos, Piscis está representado por dos peces que nadan en sentido opuesto pero que están unidos por un cordón, interpretándose como la dualidad entre el plano físico y espiritual, el trabajo agrícola y el diluvio universal. Algunas creencias paganas expresaban sus sentimientos personales identificándose con peces del mar, de ahí que muchos dioses adoptaran ante su fervor esta forma.

  • La leyenda de Afrodita y Eros.

Entre las diversas leyendas mitológicas que existen en torno a piscis, la de Afrodita (Diosa del amor) y Eros (Dios del deseo e hijo de Afrodita y Ares, el Dios de la Guerra) es la más popular.  Por ello, durante la cruenta batalla contra los titanes, Afrodita y su hijo fueron sorprendidos por uno de ellos, Tifón, y la diosa asustada intentó esconderse entre los cañaverales del río Eúfrates. Aquí desembocan dos versiones: una, que dos peces guiaron a los dioses para salvarlos, y otra que se convirtieron en dos peces, de ahí que estén unidos por un cordón -ella ataría a su hijo al cuerpo para nadar de forma más rápida y segura-.

Piscis

  • Características astrológicas.

Piscis es un signo mutable, ya que la naturaleza es cambiante, como el vasto océano. A lo largo del año éste presenta días donde la calma reina y las aguas son tranquilas, apetecibles para nadar. Pero también hay días donde el mar tormentoso evidencia su temperamental humor, impredecible. Aunque su extrema bondad nos regala sus preciados frutos, aquellos sin los que no se puede subsistir; no podemos olvidarnos su afán de sacrificio, es capaz de dejarse arrastrar por su empatía y se afana en proteger de los peligros externos, poniendo en riesgo su salud.

Los rasgos de búsqueda y el sacrificio son dos cualidades que confluyen en este signo acuático. Como los grandes exploradores de los mares, Piscis nunca se cansa de buscar. Quizás esto, junto a otros motivos, los haya catapultado como el signo más elevado y conectado con el plano superior de la consciencia humana.

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9 comentarios

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  1. oscar dice:

    me gusto la historia de afrodita una de las mejores pero que nos dejen con duda o se convirtieron en peces o no

  2. VIVIANNE dice:

    ESTUVO SUPER INTERESANTE ESTE ARTÍCULO …ME ENCANTA MI SIGNO …

  3. Javier Gomez dice:

    Yo también soy piscis… y digo lo mismo… ¡me encanta!

  4. Pero me gustaría saber más sobre mi si no

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