Las algas y sus usos infinitos

algas

Sorprendente resulta para el no iniciado el mundo de las algas cuando indaga un poco. La nouvelle cousine presentó su utilización como el no va más, aunque en realidad su uso es muy antiguo en las civilizaciones de mar. Por otra parte, los expertos afirman que hay una infrautilización de las posibilidades que ofrecen las algas y que muchas de sus aplicaciones están por descubrir.

Extraño, ¿no os parece? Al fin y al cabo, ¿qué es un alga, aparte de algo a primera vista más bien soso, aunque generalmente salado, e insustancial (dispensad los juegos de palabras)? Ni siquiera estamos seguros de saber ubicar las algas taxonómicamente? ¿Son vegetales? ¿Son plantas? ¿Son…qué son?

Antes de nada, conviene aclarar un detalle nada insignificante. Hablamos de algas como si nos refiriésemos a la clase de caballos blancos de Santiago, es decir, a una clase muy bien definida, natural, homogénea. Pero, a decir verdad, por algas se ha entendido durante mucho tiempo una variedad bastante heterogénea de seres vivos (entre 30000 y 50000 especies), desde tipos unicelulares hasta géneros macroscópicos, sin ninguna coincidencia entre sí más allá de ser todos fotosintetizadores y autótrofos.

Esto nos lleva a la interesante cuestión de si son plantas. En sentido estricto no lo son. Las algas son seres talófitos y además no tienen vasos conductores. A veces se las clasifica, desde el punto de vista ecológico, en planctónicas, de organización singular simple (representan la mayoría de las especies); bentónicas, fijadas a un sustrato; y simbiontes, formando asociación con hongos, anémonas o corales.

Otra característica de las algas es lo que, acaso con cierta cursilería, llamaremos su riqueza cromática. No todas las algas pluricelulares son verdes, sino que las hay pardas, malvasdoradas, rojas e incluso de tono azulado. Esto es debido a la presencia o no de ciertos pigmentos, que favorecen la fotosíntesis y no absorben de la misma manera la radiación luminosa.

Así llegamos al terreno con un futuro más prometedor: el de las aplicaciones y usos. En algunas zonas costeras, por ejemplo Galicia, se utilizan como elemento fertilizante de campos. Luego, eso sí, de que hubiesen pasado un tiempo en la playa y las lluvias les hubiesen sacado la costra de sal.

Por otra parte, las algas más grandes generan múltiples sustancias viscosas, como alginatos, agar-agar o carraginatos, que se utilizan en diversos campos: cosmética, dietética, medicina… También como elementos de perfumería y en tratamientos hidrotermales.

En la alimentación, las algas están presentes en ciertos tipos de sopas o platos precocinados. Además, hay galletas y bizcochos especiales hechos con harina de algas. En fin, como se ve, un universo entero de aplicaciones a disposición únicamente de nuestra imaginación. ¿Para cuándo un licor de algas? Pero seguro que ya existe…

Imprimir


8 comentarios

Comments RSS

  1. Ludwika dice:

    q bonita figura muy buena para la escuela sigan asi de educativosnn1

  2. flia dice:

    me encanto esto me cirvio un monton!

  3. nicoll dice:

    esta chebere esta la infooo!!SIGAN ASI!!!!!

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top