Fumarolas negras en el mar Caribe

Mientras un indigesto volcán islandés hace de las suyas con el tráfico aéreo de toda Europa añadiendo más madera (más ceniza para ser exactos) al ya de por sí enojoso ritual de esperas y contraesperas que de tanto en tanto alegran la vida de los aeropuertos, en el Caribe han sido descubiertas unas “primas” tropicales mucho menos alborotadoras de lo que sigue siendo el vomitador atlántico de lava.

Se trata de fumarolas negras o chimeneas volcánicas submarinas. La razón de que no resulten para nada impertinentes reside en el hecho de que se hallan a unos cinco mil metros de profundidad, en la fosa de Islas Caimán. Lo que, por cierto, las convierte en los volcanes submarinos más profundos de la Tierra.

Un volcán es algo que siempre ha removido poderosamente la imaginación del hombre. En esencia, no es más que una grieta en la superficie terrestre por la que salen al exterior los magmas y gases que esconde el vientre de nuestro planeta (por dios ¿qué habrá comido el muy goloso para contener tales infiernos en su seno?). Cuando la fisura se produce con un volumen oceánico por encima, entonces tenemos un volcán submarino.

Por supuesto que el asunto no es tan simple y es proclive a los misterios, además de azuzar el oculto sentido estético de los testigos. Las fotografías de las fisuras submarinas son de especial belleza: en medio de la oscuridad ribeteada de azul, una grieta quebrada de rojo intenso, tornándose ya amarillo o  más bien anaranjándose, como un rayo congelado en el lecho marino.

Y el misterio principia no bien descubrimos que en esos parajes, tan bellos como extremos, también la vida extiende sus tentáculos. Aun cuando no sea más que vida microscópica o bacterial.

La depresión de Caimán, que recorre los fondos del mar Caribe, es la falla submarina a mayor profundidad que se conoce. Las fumarolas negras fueron descubiertas por un equipo de investigadores británico, utilizando un vehículo de inmersión a control remoto.

Los científicos estudian ahora las condiciones de existencia y adaptación de las criaturas que habitan en semejante entorno, con la intención de establecer comparaciones con otros puntos ya estudiados de volcanes submarinos y, por qué no, poniendo sobre la mesa la posibilidad de que la vida, en forma microscópica, sea un fenómeno mucho más común de lo que por ahora sabemos. No sólo en la Tierra, sino en el resto de mundos que se encuentran allende las estrellas.

Foto vía: vistaalmar

Imprimir

Tags:


1 comentario

Comments RSS

  1. Carmen Pombrol dice:

    Muy interesante este fenómeno de los volcanes submarinos. Todos nos preguntamos cuando miramos al inmenso mar que nos rodea, que habrá bajo el agua, y hasta que aparatos como este, no tripulados sino a control remoto, exploran los mas profundos abismos de la geografía marina, no podemos tener respuesta a nuestra curiosidad. Entonces podemos ver imágenes como esta, de una espectacular belleza que nos deja boquiabiertos. Pero esto es solo una pequeña parte de los que las profundidades marinos albergan, y que en su mayoría continuaran siendo un misterios para los habitantes del mundo terrestre. Cuando estamos en la playa, y en esa sutil e imprecisa frontera que separa dos mundos tan diferentes, no podemos menos que asumir nuestra ignorancia sobre lo que encierra nuestro eterno vecino el mar, que tanto necesitamos y que tanto nos oculta. Gracias por este articulo y esperamos muchos mas sobre este interesante tema.

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top