
Durante la Segunda Guerra Mundial la guerra en los mares fue tan terrible como la guerra en el cielo y hubieron barcos famosos de ambos lados de la contienda. Del lado del Eje, por ejemplo, estuvo el acorazado Graf Spee. Esta fue una nave blindada y bien artillada que la armada de Alemania construyó siguiendo las limitaciones impuestas por el Tratado de Versalles posterior a la Primera Gran Guerra.
Este modelo era pequeño y por eso se les llamaba “acorazado de bolsillo”, aunque no por pequeños eran poco eficientes. Pero bien, quera a esta nave en particular fue botada en 1934 y era una nave estupenda y terriblemente rápida.
Pero lamentablemente se la conoce más por su final que por su acción en la batalla. En 1939 partió de Alemania con una misión secreta: ser corsario en las aguas del Atlántico Sur, es decir, hundir barcos mercantes ingleses pero no entrar en combate. El objetivo era entonces afectar las rutas de suministro de los aliados, aunque la guerra propiamente dicha no había declarada aún.

Pasó el tiempo, comenzó la guerra y comenzaron a llegar noticias del hundimiento de barcos por parte de un acorazado alemán medio fantasma que aparecía y desaparecía en distintos lugares provocando hundimientos aunque no muertes. La cacería dio comienzo y entonces, en diciembre de 1939, se desarrolló la llamada Batalla del Río de la Plata.
Situado a unos cientos de kilómetros de este río que baña las costas de Buenos Aires y Montevideo, Uruguay, estaba entonces el Graf Spee cuando un convoy apareció en la distancia y el capitán alemán decidió entrar en combate. Pero lo que parecía ser un convoy comercial no lo era, eran naves de combate, así que comenzó la batalla.
El acorazado alemán terminó herido y con veinte impactos pero tenía tiempo de reabastacerse, hacer los arreglos y salir a los mares de nuevo. Entonces, los ingleses, siempre tan inteligentes, le hicieron creer al capitán alemán que tenían más fuerzas en la boca del Río de la Plata de la que realmente tenían, sabotearon las reparaciones y en fin, que el capitán termina pensando que lo que debe hacer es hundir el barco. Y así lo hace, los marineros son transportados a Buenos Aires y Montevideo y a las 7:55 pm se hunde el Grad Spee.
Al mismo tiempo, en el Hotel de Inmigrantes de Buenos Aires, el capitán Hans Langsdorff se pega un tiro en la cabeza envuelto en la bandera alemana, poniendo punto final a la Batalla del Río de La Plata.
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