Bioluminiscencia en la zona abisal

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El fenómeno de la bioluminiscencia es fundamentalmente marino. En la parte más profunda del océano, la zona abisal, es la fuente principal de luz. No la encontraremos en la superficie ni en otras zonas marinas (salvo raras excepciones). En tierra, este fenómeno se conoce con el nombre de luminiscencia y difiere en algunas de sus características.

La bioluminiscencia es la emisión de luz por parte de un organismo vivo. Su origen está en una serie de reacciones químicas que se producen en dicho organismo y que no generan calor, tan sólo luz. Se especula conque algunas de sus funciones son la de protección frente a seres y también para atraer pareja durante la fase de apareamiento.

Antiguamente, este fenómeno químico se atribuía a  monstruos marinos y otras criaturas fabulosas, dándole un origen sobrenatural. Pero hoy en día se sabe que la que bioluminiscencia es el resultado de la oxidación del elemento luciferina por la luciferasa. Esta reacción es la que produce la fuente de luz.

Hay dos tipos de bioluminiscencia: la intrínseca, o la que produce el mismo organismo vivo; y la luminiscencia bacteriana. Esta última es producida por la presencia de bacterias, tales como la photobacterium, vibrio o las alteromonas. Habitualmente, la luz que generan esta bacterias suele ser de color azul verdoso.

Uno de los lugares donde se puede apreciar en todo su esplendor este extraño fenómeno, es en las Islas de Vieques, en Puerto Rico. Aquí el origen está en unos organismos dinoflagelados, conocidos como Pyrodimiun Bahamense, microorganismos unicelulares, mitad planta, mitad animal. Usan la luz para espantar a los posibles depredadores. De hecho, cuando siente algún movimiento cerca de ellos, se iluminan rápidamente. Y esto es lo que pueden observar los turistas cuando entran en el agua. Dicen que la luz es tan fuerte, que es suficiente como para hojear un libro de noche.

¿Qué ha favorecido el crecimiento de este hábitat? Entre las causas está la existencia de manglares, que han proporcionado un entorno perfecto para la proliferación de estos microorganismos, el hecho de que la bahía esté “protegida” de las corrientes marinas y la temperatura del agua, que es cálida.

Foto Vía: newscientist

 

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