Los conductos de ventilación debajo del mar

Respiraderos submarinos

Los conductos de ventilación del océano profundo son algo entre maravilloso y aterrador para ver. Se trata de conductos hidrotermales, esa es su definición, manantiales que están sobre la superficie de la tierra y que forman enormes y fantásticos geyseres que brotan debido a la poderosa energía geotermal.

Existen en muchas partes del planeta pero los primeros conductos de este tipo que han sido estudiados y son a estas alturas los más conocidos son los que están situados cerca de las Islas Galápagos, en Ecuador. Este tipo de conductos suele formarse a lo largo de las cordilleras oceánicas, en aquellos puntos en dónde dos placas tectónicas divergen.

Por esta misma circunstancia se acumula una gran energía geotermal que es la que terminara produciendo los conductos de ventilación, esas explosiones tubulares de agua a enorme presión y alta temperatura debido a la acción del magma. En el caso de los conductos de las Galápagos se sabe que ellos se formaron debido a la rajadura que hay entre la placa de Cocos y la placa de Nazca y que están unos 2438 metros debajo de la superficie del mar.

Las aguas que emergen de estos conductos tienen una mezcla de zinc, hierro, manganeso, cobre y otros minerales y la temperatura es candente, ¡400ºC! La forma de las explosiones puede variar pero suelen ser cilíndricas debido a que esa forma tienen las chimeneas de minerales que se van formando del flujo termal de agua. Estas chimeneas pueden alcanzar alturas de hasta 60 metros y las hay expulsadoras de aguas oscuras así que a ellas se les dice coloquialmente, “fumadoras negras”.

¡Qué sorprendente! Y lo más maravilloso aún es que a pesar de la profundidad, de la ausencia de luz y de calor extremo todavía hay vida. Hay microrganismos, por lo menos 300, que explotan precisamente esa energía y ese contenido en hidrogeno y sulfuro para vivir. Ecosistema raro, pero ecosistema al fin.

El descubrimiento de estos conductos en el fondo del mar, al este de las Galápagos revolucionó la biología al demostrar que la vida en la Tierra puede existir aún en condiciones tan extremas.

Foto vía: Famous Wonders

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