El puerto escondido de Portus Iulius

Portus Iulius

La naturaleza nos arrebata tesoros que puede devolvernos en cualquier momento. Evidentemente no siempre es así, pero lo cierto es que muchas veces, los desastres naturales, con el paso de los siglos, son precisamente el motivo por el que podemos conocer en profundidad civilizaciones antiguas. El desastre de Pompeya, tras varios siglos, nos dejaría ver incluso personas que estaban completamente petrificadas, y a pesar del espanto que sus rostros llenos de miedo pueden mostrar, lo cierto es que la ciudad en su totalidad se conservó realmente en buen estado debido precisamente a ese desastre.

En Baia, un vecindario de Nápoles (a tan sólo 30 minutos del centro) muestra algo en parte similar. Nos situamos en el año 37 a.C, momento en el que se construiría justamente aquí un gran Puerto llamado Portus Iulius. Un puerto que por su momento era realmente importante.

Con el paso de los siglos y debido al progresivo hundimiento de la costa por los fenómenos de isostasia de los Campos Flegreos, este puerto quedó parcialmente sumergido en el siglo V. Finalmente, el hundimiento isostático de la costa haría desaparecer el lago Lucrino y por tanto sumergiría completamente los restos del Portus Iulius.

Caprichos de la naturaleza, durante el siglo XVI una erupción formaría el Monte Nuovo, un momento en el que se elevaría parcialmente el área sobre la que se asentaba dicho puerto creando nuevamente el lago Lucrino. Así, en 1956, gracias a una serie de fotografías aéreas de varios pilotos y el trabajo de algunos submarinistas militares, este complejo portuario sería nuevamente descubierto.

Hoy por hoy se pueden realizar numerosas visitas guiadas por las instalaciones sumergidas. Llegando incluso a observar algunas grandes casas con patio, como la conocida como domus del almirantazgo, en la que podremos observar unos bellos mosaicos en un estado de conservación realmente bueno.

Por lo demás, fauna marina que ha tomado Portus Iulius como un perfecto lugar de residencia. Una inmersión cuanto menos curiosa que merece la pena. Además, cabe destacar que debido a su situación (no muy lejos de la superficie) es posible observarla sin necesidad de sumergirnos, tan sólo realizando sesiones de snorkel.

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