La Hidra de agua dulce

Hidra de agua dulce

La Hidra (de la familia de los Hydridae) es un animal realmente asombroso, que pese a su aparentemente alargado y anodino aspecto y sus diminutas proporciones (que varían entre 1 y 20 milímetros de longitud) esconde muchas sorpresas.

Vive en agua dulce, preferentemente en estanques, pantanos y lagos, casi siempre pegados a alguna planta o tallo bajo la superficie gracias a un líquido pegajoso que segrega, aunque pueden desplazarse y cambiar de lugar si es necesario. Pese a que tiene una red de nervios que recorren todo su cuerpo, la hidra no posee nada parecido ni remotamente a un cerebro.

En uno de los extremos de su cuerpo podemos ver varios filamentos que rodean su boca, los cuales le sirven para capturar a sus presas (larvas de insecto, pulgas de agua, etc), a las cuales paraliza mediante un líquido venenoso que segregan sus células urticantes (llamadas cnidocitos). La hidra no posee un sistema excretor, por lo que todo aquello que no puede digerir (partes duras) es expulsado de nuevo por la boca. Sus colores pueden variar entre el pardo, el gris y el verde, siendo la coloración de estas últimas debida a las algas unicelulares que habitan en el interior de las hidras, así que se trata de una especie de coloración prestada.

Pero quizá la característica más alucinante de la Hidra sea su capacidad para regenerarse, no sólo para reemplazar un miembro perdido, sino que si por ejemplo cortásemos una hidra en tres trozos, al final obtendríamos tres hidras. Por supuesto son capaces de reproducirse asexualmente por gemación o también mediante la reproducción sexual, pese a ser hermafroditas, así que cuentan con tres formas distintas de reproducirse, toda una hazaña.

Foto vía: vistaalmar

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