Ballena franca austral, reina de los mares del Sur

Un refugio en la costa argentina, formado por la Península de Valdés y los golfos San José y Nuevo (provincia de Chubut) es testigo privilegiado, año a año , de la llegada de una princesa del mar: la ballena franca austral, una especie en peligro de extinción que fue declarada Monumento Natural en 1984. Esta majestuosa especie encuentra en las protegidas aguas del golfo, y en la tranquilidad de la región, el espacio y momento ideales para su reproducción.

Bello cetáceo habitante de los océanos Pacífico, Atlántico e Indico, fue muy buscado por su alto rendimiento en aceite; además era fácil de atrapar por su lentitud y porque flota una vez muerto facilitando su extracción de las aguas; fue tal la explotación que llegó prácticamente a extinguirse.

Quizás de allí provenga su nombre, ya que en inglés se denomina “Right Whale”, la ballena correcta, que pasó al español como “franca”.

Actualmente se calcula que hay unas tres mil ballenas franca australes, de las cuales el 20% han sido identificadas en aguas argentinas, la población más numerosa del mundo de esta especie de lenta recuperación, ya que las hembras sólo tienen una cría cada tres años.

Todos los años en invierno y en verano las ballenas francas se aproximan a la costa, aprovechando las corrientes marinas del Este. Es su época de apareamiento y lo demuestran exhalando fuertes chorros de aire que se elevan hasta cuatro metros de altura; debido a las bajas temperaturas el aire se condensa y se hace visible en forma de columnas de vapor lo cual hizo creer durante mucho tiempo, que las ballenas lanzaban chorros de agua. Además llevan una huella de identidad grabada en la piel: son unas callosidades que se forman en la etapa fetal y que son únicas y diferentes para cada ejemplar, muchas veces colonizadas por pequeños crustáceos que les dan un extraño colorido en amarillo, naranja o rosa.

El vital motivo de reunión de las ballenas francas en las bahías del sur argentino da lugar a un espectáculo de saltos y juegos en el agua, movimientos de la cola y rituales de apareamiento que convoca año a año a miles de turistas locales y visitantes, siendo octubre y noviembre los meses de mayor concentración.

Los turistas deben tener en cuenta ciertas precauciones y recomendaciones, pues la ballena franca austral es un recurso precioso y toda la comunidad se siente comprometida en el esfuerzo de preservarlo. La navegación en época de apareamiento y cría de las ballenas, sólo está permitida para empresas habilitadas y autorizadas, que partiendo de Puerto Pirámides se acercan lo suficiente para un buen avistaje y tomar todas las fotos que queramos. Los guardafaunas locales son los encargados de preservar la tranquilidad y felicidad de las ballenas.

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1 comentario

  1. IVANA dice:

    las ballenas son lo mas hermoso que nos pudo dar la naturaleza .si todos pudieran darse cuenta a tiempo y no seguir destrullendolas . podriamos hacer un gran progreso me parece muy bueno lo que escriben y muestran de ellas. ivana munzi mendoza

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