El impacto del cambio climático sobre los océanos

Los océanos son los principales proveedores de vida en nuestro planeta. Sin las corrientes marinas que regulan la temperatura, o la fauna marina, la raza humana no existiría sobre la Tierra. Sin embargo, nos hemos encargado, paulatinamente, de impactar sobre su débil equilibrio avocando su existencia a la destrucción. El nivel del mar está aumentando de forma vertiginosa, unos 1 ó 2 milímetros al año, lo que desencadenará, irremediablemente, una catástrofe ecológica de orden mundial. No sólo las maravillosas perlas del Pacífico, Las Maldivas, desaparecerán bajo los mares; también son miles las regiones costeras que serán barridas de la superficie. Es un hecho real, imparable, que requiere de soluciones drásticas y urgentes.

En el caso concreto del Mar Mediterráneo, un informe de Greenpeace alerta que el progresivo y alarmante incremento de la temperatura -de 2 a 6 grados centígrados- ocasionará una subida terrorífica del nivel del mar, ocasionando una desaparición del 70% de las playas y la salinización de la tierra (y su consiguiente desertización) que acabará con los ecosistemas vegetales y marinos. Los recursos hidráulicos desaparecerían y en la alta montaña las nevadas serían tan abundantes que será imposible mantener abiertas las estaciones. Sin duda, la economía se sumergiría en una depresión ocasionada por la escasez de recursos naturales. Y aquí no caben especulaciones financieras.

  • Los océanos, reguladores naturales del CO2.

Tanto los bosques como los océanos son responsables directos de la regulación de la temperatura del planeta, ya que tienen la función de absorber las emisiones de Dióxido de Carbono (CO2). Empero los niveles a los que hemos alcanzado se han convertido en un asfixiante peso que nuestros mares no pueden suportar. Desde 1800 han liberado de la atmósfera la mitad de todo el C02 fabricado por el hombre y ahora están «ingiriendo» una tonelada por persona al año. La consecuencia directa ha sido la acidización afectando al ecosistema marino como, por ejemplo, la muerte de los corales que no soportan este hostil hábitat. A más temperatura global, más dificultad para absorber y regular los gases. Un sistema natural viciado por la mano del hombre.

Desde que se ha roto el equilibrio de los océanos, el clima se ha vuelto más extremo derivando en desastres naturales -huracanes, maremotos, etc.- Asimismo, se teme que las propias corrientes marinas se vean afectadas, convirtiendo algunas regiones en zonas desérticas y otras en heladas. La vida será casi imposible en amplios lugares del planeta que ahora mismo «creen» tener una normalidad. Ya no hablamos de previsiones para un futuro lejano, todo esto está ocurriendo ante nuestros ojos y no terminamos de ser conscientes de ello. ¿Ésta es la Madre Tierra que vamos a legar a nuestros descendientes? ¡En sólo quince años empezarán a desaparecer maravillosas islas!

  • No a los gases de efecto invernadero.

Es evidente que será necesaria una ardua lucha para que nuestros representantes políticos tomen las medidas urgentes para frenar este nuevo orden climático. Pero todos tenemos parte de responsabilidad y debemos asumirla. Necesitamos reducir entre un 25% a un 40% las emisiones de los gases de efecto invernadero -C02, CH4 (Metano), N2O (Óxido Nitroso)-, y que son estos los que retienen el calor en la Tierra (la temperatura global debería ser de -18º y ahora la tenemos a +15º), y nacen de la combustión de las fábricas y medios de transporte. Como habitantes de este planeta, ¿qué podemos hacer para frenar esta catástrofe?

Fundamentalmente, debemos ser conscientes de que esto está pasando y comprender que potencial de las energías renovables -por ejemplo, del sol, el viento y los mares-, y de la necesidad de frenar la deforestación -¡reciclar es básico para salvarnos!-. También la reducción de la intensidad energética de nuestros vehículos no sólo ayudará a nuestros bolsillos (por el ahorro de combustible) sino que atenuaría la emisión de gases del 10% al 25%.

¿Sabes cuánta emisión de C02 se reduciría si los carburantes provinieran de las energías renovables? ¡Un 80%! Sin duda, el poder de salvación de nuestro único hábitat, la Tierra, está en nuestras manos.

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