Las regiones del mar: el Pelágico

El océano comprende la región pelágica, que ocupa la mayor parte, y la región bentónica. El pelágico se divide a su vez en tres niveles, atendiendo a factores como la cantidad de luz solar, la temperatura o la presión del agua: el epipelágico (desde la superficie hasta los 200 metros de profundidad), el mesopelágico (entre los 200 y los 1000 metros) y el batipelágico (desde los 1000 m y el fondo del océano), cuyo límite entra en contacto con el suelo marino y, por lo tanto, con el mundo bentónico.

El nivel epipelágico es el reino marino de la luz matinal o de mediodía, por así decir, donde se lleva a cabo, gracias a los diminutos componentes del fitoplancton, la fotosíntesis. En estas aguas claras, el reino marino muestra acaso sus manifestaciones más armoniosas y quizá brillantes, merced a un buen número de peces bien adaptados a su entorno o al hecho indiscutible de ser hábitat mayoritario de los cetáceos, sin duda los animales más inteligentes del mar y asimismo prodigios de la evolución.

La región mesopelágica es como una gruesa frontera, espacio de transición, donde la luz crepuscular se va oscureciendo hasta alcanzar el reino total de las tinieblas. Aquí viven peces extraños, con grandes ojos y fotóforos en el cuerpo, así como calamares, pulpos o anguilas tijera. Al seguir descendiendo la fauna se vuelve incluso más irreal e incomprensible, cuando entramos en la zona batipelágica.

Llamada también afótica, «sin luz», las especies que la pueblan nunca dejarán de sorprendernos. Como si fueran diseñados para formar parte del elenco de una película de terror, anguilas de aspecto feroz, peces víbora, melanostoniátidos o peces ‘vampiro’ de los abismos, son sólo unos cuantos raritos de la compañía de los monstruos batipelágicos.

Quien habita estas profundidades es predador o carroñar. El mundo aquí abajo no es especialmente amable. El aspecto de muchos peces habla por sí solo: animales pequeños con descomunales fauces y enormes mandíbulas. La estrategia parece clara: comer tanto como sea posible en cada oportunidad, porque uno no sabe cuando volverá a ser posible.

Y en este sentido, los campeones son los denominados peces pelícano, seres que merecerían entrar en los anales de criaturas imposibles, con su cabeza semejante a la del pelícano y cuerpo de serpiente. Estos peces, o anguilas, o lo que sean, de boca voraz e insaciable, llegan a devorar presas de un tamaño varias veces superior al de ellos mismo. Pero cuidado con la gula, amigos de los abismos, no sea que os atragantéis con alguna espina.

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2 comentarios

  1. Quique dice:

    Impresionante, estas imagenes, sabes a que documental pertenecen?
    Muchas gracias

  2. Carmen Marquez dice:

    Hola Quique:

    Puedes encontrar otros vídeos como éste en http://www.bbc.co.uk/nature/programmes/tv/blueplanet.

    Nosotros lo hemos encontrado en la siguiente url:

    http://www.fogonazos.es/2008/11/cuando-el-pez-chico-se-come-al-grande.html

    ¡Un saludo!

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