Una ola gigante embiste al Louis Majesty

No es por echarnos flores pero ya lo habíamos avisado. Hace algunos meses, en estas mismas páginas (pantallas, por mejor decir): olas gigantes y misterios del mar, se titulaba el post en el que advertíamos sobre la existencia de un fenómeno intrigante y que durante mucho tiempo se adscribía sin más a la categoría de leyendas urbanas.

Pues bien, esta noticia está recién salida del horno: una gran ola impactó el 4 de marzo contra un lujoso crucero, el Louis Majesty, que tras haber zarpado de Cádiz se dirigía a la ciudad italiana de Génova. El buque se encontraba, en el momento del impacto, surcando el golfo de León, a unas 25 millas de Begur.

Se han dado diferentes tamaños sobre la ola. Siguiendo las fuentes más viables, parece que en realidad medía sólo unos 8 metros. Sólo, porque con tales dimensiones ni siquiera se la puede considerar como una ola gigante, que son las que superan los 10 metros.

Aun así, el daño que sufrió el barco fue considerable y, por desgracia, ha habido bajas humanas. Dos pasajeros de nacionalidades italiana y alemana. Además de una docena de heridos de los cuales dos presentan un estado grave.

La crónica periodística destaca el pánico desatado tras el impacto. Los grandes barcos de ocio como el Louis Majesty (207 metros de eslora, lejos sin embargo de los mayores transatlánticos, que pasan de 300), están diseñados para resistir todo tipo de imprevistos, pero tienen algunos puntos débiles.

En este caso, la ola rompió los ventanales de un salón ubicado en la proa, a la altura de la quinta planta. El salón quedó parcialmente anegado, como puede verse en las grabaciones que han salido a la luz, donde también se reflejan algunas escenas de ansiedad.

El barco se vio obligado a cambiar el rumbo y atracar en el puerto de Barcelona, para ser reparado. En toda esta historia acaso lo más sorprendente sea la cercanía del accidente: el Mediterráneo. Siempre habíamos imaginado que el Mare Nostrum era, como quien dice, un solar tranquilo, donde la mayor amenaza si acaso la representaban las medusas.

Pero va a ser que no. Las olas gigantes suceden en todos los rincones del océano, y de hecho las del Mediterráneo pueden ser más peligrosas que las de todo un Atlántico. Aunque la verdad es que quizá el Louis Majesty haya tenido suerte. Pues si los ocho metros de la ola provocaron si no el naufragio al menos sí la zozobra colectiva de los pasajeros, ¿qué ocurriría si la ola fuese similar a la que golpeó al Norwegian Dawn, de casi 20 metros de altura?

Os dejo el impactante relato visual de lo sucedido.

Print Friendly, PDF & Email



Tags:



Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top