Del Día del Agua a una mancha en el Atlántico

Se acaba de celebrar el Día Mundial del Agua. El 22 de marzo en concreto, apenas unas semanas después de que se confirmase el descubrimiento de una mancha de basura en el Atlántico. Las dos noticias están relacionadas. Porque nos retratan.

Esta página trata de todo lo relacionado con el mundo de los océanos. Pero lo hace no simplemente desde una lógica de explotación capitalista, que podría ser tan legítima como cualquier otra. Tampoco somos una ONG. Sin embargo, no hay duda que cierto ecologismo nos anima.

Sin moralinas pero con poéticas. La poética del mar es muy potente. Lo sabemos quienes vivimos mucho tiempo a la vera de las aguas oceánicas o en la desembocadura de un río. Ese paisaje no se olvida. No hace falta haber adoptado ningún credo para seguir el partido de su defensa. Simplemente del roce, como se dice, nace el cariño.

Esta digresión era necesaria. Y ahora volvamos a las dos noticias con las que abríamos. La primera: el Día Mundial del Agua. Nuestra sociedad es muy dada a este tipo de cabriolas, saltos en el vacío llenos de gestualidad que no sirven para nada. Sobran los discursos, falta «la palabra exacta», que susurraría el poeta. Y falta voluntad.

Este Día se creó, iniciativa de la ONU, en 1993. Al menos nos recuerda un día al año que el agua es lo más valioso que tenemos. También nos advierte acerca de usos eficientes. Sobre todo, el Día Mundial del Agua sirve para denunciar la situación de aquellos que no disponen de agua limpia. Especialmente en África.

Pero, va en la naturaleza de tales días-mundiales-de…, este tipo de conmemoraciones no pasan de ser una declaración de buenas intenciones. Hay algo senil en ellas, trazas de una civilización póstuma. Es como si reconociéramos nuestra impotencia para cambiar la dinámica de las cosas, pero tuviésemos la soberana vergüenza de hacer el paripé mediante unas celebraciones hueras de contenido.

Pienso esto al compás de la segunda noticia. De lejos se viene sabiendo ese gran continente de deshechos que cabecea en el Pacífico. Ahora ya es definitivo: no está solo. El Atlántico posee el suyo, una gran isla de basura entre el este de Florida y las Bermudas. ¿Será esta la triste realidad, nada exótica y muy asquerosamente prosaica, del famoso Triángulo?

El descubrimiento de la nueva mancha se dio a conocer en Portland, durante el Ocean Sciences Meeting. Este comentarista, al menos, vio la noticia acompañada de una tierna foto en la que una tortuga se zampaba, con cara de mala leche, una bolsa de plástico azul. Parece que no estaba muy rica.

El asunto no deja de ser importante. El problema de la existencia de concentraciones de residuos en el Atlántico apenas ha sido estudiado con detalle. ¿Qué repercusiones tiene en la flora y en la fauna marina? Enseguida vendrán los expertos, esa gente sin la que al parecer ya no se puede pensar (poco importa que sean expertos de la tierra, del mar, de la política, de la economía o de dietética), a decírnoslo. Pero mientras sigamos celebrando el Día Mundial del Agua. Total, es gratis. E inocuo.

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1 comentario

  1. miC. dice:

    El director Ramin Bahrani rodó un emotivo documental sobre el tema: narra el épico viaje de una bolsa de plástico (a la que da voz Werner Herzog) desde su nacimiento hasta esa gran acumulación denominada el Vortex del Atlántico.

    Intenso, emocionante y muy recomendable. Uno de los mejores cortometrajes que he visto en muchos años… http://deagosto.com/2010/04/16/plastic-bag/

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