Dragón del mar foliado, un ser marino de cuento

Dragón foliado

El dragón de mar foliado, Phycodurus eques, es un ser marino emparentado con el caballito de mar. A pesar de este parentesco, lo cierto es que su aspecto es mucho más impresionante; y es, como su propio nombre indica, su aspecto es el de un ser foliado, con largas prolongaciones con una extraña forma similar a las hojas que salen por la totalidad de su cuerpo. Estas hojas pueden cambiar de color, por tanto, son su herramienta más efectiva a la hora de pasar inadvertido en el fondo del mar.

El dragón de mar foliado se impulsa en el agua mediante una aleta pectoral que se encuentra ubicada en el filo de su cuello, así como una aleta dorsal muy cercana al final de su cola. La aleta en sí es casi transparente, por lo que se completa su aspecto camuflado, que pasa inadvertido ante posibles depredadores.

Las hembras depositan los huevos en la cola del macho. Estos huevos descansarán ahí hasta que alcanzan la madurez.

Llega a medir unos 45 cm de longitud, y se alimenta de plancton, algas y otros organismos pequeños. Podemos asegurar que el mayor peligro de esta especie es el ser humano, principalmente por capturas involuntarias en pesca o por su recolección, pues resulta un animal de lo más exótico.

Esta joya natural, capaz de cambiar de color a media que flota por el fondo marino, vive en las costas del sur y oeste de Australia. Su hábitat se puede ubicar en unos 14.000 km de longitud y normalmente se encuentra en aguas poco profundas.

Además del problema de capturas involuntarias y recolección como animal exótico, lo cierto es que el dragón de mar foliado se ha visto últimamente muy amenazado por diversos problemas de contaminación. La situación llegó a un punto en el que el mismo gobierno australiano la declaró como una especie oficialmente protegida. A pesar de ello, permite la captura controlada de algún que otro ejemplar.

Foto vía: Wendy Rathey

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