Chimera monstrosa, la Quimera de los océanos

Quimera

La Quimera (Chimera monstrosa) pertenece al orden de los Chimaeriformes o quimeriformes, los últimos vestigios de la subclase de los Holocephali. Se trata de auténticos fósiles vivientes, conocidos desde las últimas etapas del Devónico, y de los cuales han llegado hasta nuestros días al menos 47 especies, al menos son las catalogadas actualmente.

El hecho de que se les llame quimeras proviene del animal mitológico de Grecia compuesto de otros animales distintos, y que tenía cabeza de león, el vientre de una cabra y la cola de un dragón además de escupir fuego por la boca. La Quimera marina es mucho menos amenazadora, pero no menos intrigante con su gran cabeza y su cuerpo a medio camino entre las rayas y los tiburones, con una boca similar a la de un conejo y una espina tóxica defensiva situada delante de la aleta dorsal, con la que inyecta veneno a sus atacantes.

También presentan una larga cola, gracias a la cual algunos ejemplares pueden alcanzar los dos metros de largo. La quimeras poseen branquias, pero éstas se encuentran camufladas bajo una solapa de piel y su mandíbula superior forma parte indivisible del cráneo. Su longevidad media está entre los 26 y los 30 años, alcanzando la madurez entre los 12 y los 13 años.

La Chimera monstrosa es la especie de quimeriforme más estudiada y conocida, pese a lo cual la información sobre su biología o interacción con el medio ambiente sigue sin ser completa. Su población está extendida por la región nordeste del Océano Atlántico, y según los registros de captura su población es cuando menos abundante. Se estima que habita a una profundidad media entre los 300 y los 500 metros de profundidad, aunque se los ha observado desde profundidades de más de 1.500 metros hasta apenas 50 metros bajo la superficie.

La pesca de arrastre supone un problema para la superviviencia de la especie, y se calcula que al menos entre el 13 y el 15% de la masa extraída mediante el arrastre y luego descartada por los pescadores de las costas de Irlanda.

Foto vía: ocean.nationalgeographic

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